Lo que le diga es mentira

Aprendiendo a pensar críticamente

El pensamiento crítico, también conocido como “el arte de razonar” o “la lógica aplicada”, se propone examinar la estructura de los razonamientos sobre cuestiones de la vida diaria o, en palabras sencillas, el pensamiento crítico nos invita a no comer entero, es decir, no creer todo lo que nos dicen sino reflexionar y evaluar la posible validez de la afirmación u argumento que nos hayan dicho.

En un mundo donde somos bombardeados por información todo el tiempo derivada de todo tipo de fuentes, confiables o no, se hace importante tener la capacidad de evaluar de forma crítica toda información a nuestro alcance.

“De hecho, en los colegios y en las universidades nos enseñan a analizar y no a tomar decisiones. Decidir implica pensar. Decidimos mal porque “pensamos mal”.”

– Jean paul sallenave en “la gerencia integral

Desde pequeños se nos enseña a usar el pensamiento vertical o lógico, el cual consiste en seguir un proceso lógico incremental, es decir, ayudarnos de cosas como las reglas de inferencia, por ejemplo si A es cierto entonces B es cierto y como B es cierto entonces C debe ser cierto y por tanto entonces D también es cierto. Esta lógica no siempre es correcta, que haya una correlación entre dos variables no necesariamente implica que hay una causalidad, es decir, que si siempre que ocurre A ocurre B (hay una correlación entre A y B) entonces A debe causar B pero esto no es necesariamente cierto.

Un ejemplo de la relación causa-efecto es el “detector de mentiras” o polígrafo que lo que en realidad detecta son respuestas fisiológicas (variaciones de la presión arterial, el ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria, entre otras) generadas por la persona puesto que se creía que toda persona realiza un proceso lineal cuando se le hace una pregunta: estímulo → pensamiento → emoción → adecuación anatomofisiológica → respuesta. Aunque, el polígrafo tiene una fiabilidad alta para personas del común en la detección de mentiras, en el caso de individuos psicópatas no tiene tanta fiabilidad debido a su falta de emociones. Este es un caso claro de correlación y causalidad. Hay una gran correlación entre detectar mentiras y la casualidad de detectar alteraciones en el cuerpo humano; pero aunque el porcentaje de aciertos es muy elevado no tiene rigor científico.

“Si cree que la educación es costosa, trate de calcular el costo de la ignorancia.”

-Brian Tracy

Entonces, ¿cómo aprendemos a pensar críticamente?

“Esta es tu última oportunidad. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creer. Si tomas la roja, te quedarás en el país de las maravillas, y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos.”

– Morfeo a Neo en The Matrix

1

Hazte preguntas constantemente

Los pensadores críticos son curiosos y buscan el por qué de las cosas. Re-define las soluciones y los problemas que tienes a tu alrededor, ¿Por qué tal proceso se hace de dicha manera? ¿Por qué el producto debe ser de tal forma o contener tal cosa?.

2

Ten la mente abierta

No descartes una idea solo porque nunca la haz escuchado antes, piensa en ¿por qué no? o ¿qué pasaría si?. Un buen paso para empezar con esto es estudiar el pensamiento lateral, el cual se trata de una habilidad mental adquirida para encontrar soluciones mediante métodos no tradicionales que son usualmente ignorados por el pensamiento lógico.

3

Sal de la rutina

Intenta cosas nuevas para estimularte. Explora tu ciudad, lee un libro que no escogerías usualmente, aprende a tocar guitarra, etc. Mientras que hagas cosas nuevas tu cerebro se verá en la obligación de mantenerse activo y despertar las habilidades del pensamiento crítico.

4

Aprende a aprender

Estudia los temas que te interesen, lee libros que no sean de ficción, investiga puntos de vista opuestos, apúntate a clases relacionadas con tus intereses profesionales. Nunca dejes de aprender, ni de capacitarte.

“El Dr. Deepak Chopra, en un famoso libro suyo, dice: “Hay dos cosas duraderas que podemos dejarle a nuestros hijos: Una es RAÍCES y la otra es ALAS”. Educarlos, darles ejemplo e inculcarles valores, es el común denominador, para hacer que las raíces arraiguen y las alas vuelen…”

– Eduardo Quintero Millán en su libro Cartas a los Nietos

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