Cuando somos niños nos hacen una pregunta crucial en nuestra vida: ¿que quieres ser cuando seas grande?, luego al graduarnos del colegio nos vuelven a preguntar ¿que carrera quieres? y en los últimos semestres de la universidad nos hacen elegir muchas veces ¿cual especialidad/línea/tema te inclinas? ¿a que te quieres dedicar? pero por algún motivo una vez empezamos a trabajar parece que nos olvidamos de esta pregunta y a medida que tropezamos con oportunidades las tomamos o las dejamos pasar hasta que en algún momento nos preguntamos ¿donde dimos la vuelta que no era? o en el mejor de los casos habremos llegado a una profesión que disfrutamos.
Sin embargo, sin importar el momento en que te encuentres con tu trabajo es importante salir del día a día y reflexionar sobre lo que queremos profesionalmente (con el plan de desarrollo profesional) e incluso en las diferentes áreas de nuestras vidas: finanzas, salud, relaciones, espiritualidad, diversión, etc. (con un plan de desarrollo personal). Tener una visión clara nos ayuda a mantenernos en el camino correcto para asegurar que no terminemos haciendo cosas que no tienen nada que ver ni apoyan nuestros sueños.
El plan de desarrollo profesional consta de 3 pasos que nos ayudarán a tomar acción para alcanzar nuestro ideal:
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