Lo que le diga es mentira

Surfeando la web a fin de mes: 5 artículos sobresalientes en Noviembre 2016

Hola a todos! Les traigo una nueva ronda de artículos interesantes que me he encontrado navegando por internet este mes:

  • Henry Ford se hizo rico duplicando el salario de sus empleados: me encantan estas historias que sacan a luz la importancia de tener en cuenta al talento humano y sus condiciones laborales y, es que, las grandes compañías se hacen con el sudor y la fuerza de su personal.

    En 1913, el número de trabajadores había crecido hasta los 14.000 y la producción a 248.307 automóviles. Pero había un problema, tenían una rotación anual del 370% […] Además sufría una tasa de absentismo diario del 10%, por las malas condiciones laborales. Todo esto provocaba un estrangulamiento de la compañía, que estaba a punto de morir por el éxito provocado por la cadena de producción.

    […]

    En 1914, la tasa de absentismo se redujo al 2’5 %, la tasa de rotación disminuyó hasta el 54% y en 1915 hasta el 16%. Además, la productividad aumentó entre el 40-70 % por trabajador y los beneficios crecieron un 20%. Así que resulto que aquello que el periódico New York Evening Post tituló como “Un acto magnífico de generosidad” resultó ser una excelente inversión.

  • Querido y remoto Gen X: es una reflexión muy válida sobre vivir en el presente y no dejar pasar la vida sin disfrutarla porque no todo es trabajo.

    Quid pro quo es la base fundamental de todas las relaciones laborales y por supuesto que espero que mi lugar de trabajo respete mi equilibrio oficina-vida. Y es precisamente porque sé que mi trabajo lo entiende que estoy dispuesto a desvelarme por él, a adquirir nuevas habilidades y entender la lógica del negocio para ayudarlo a crecer. De lo contrario no se merecen ni una gota de mi sudor.

    […]

    Saber vivir es tan importante como saber trabajar. Envejecer es inevitable y las posibilidades de la vida van disminuyendo o se van acotando, el físico va menguando, pero las ganas de vivir siempre van a seguir ahí con la misma intensidad. Y de alguna manera, puedas verlo o no, los jóvenes de todas las generaciones lo saben bien. Ya habrá tiempo para desvelarse después.

    Sin embargo, los invito también a reflexionar sobre el otro lado de la moneda con Estimado Millenial: Despierta (Segunda Parte).

    Si vas a trabajar para alguien, entonces entiende que tu principal sueldo será la experiencia. Sé un trabajador modelo. Arriésgate y da más de lo que te piden. Invierte en tu propio crecimiento y nunca dejes de aprender, estudiar e intentar. Reinvéntate. No importa que te equivoques. Levántate muchas veces, pero mantén fija la vista en tu objetivo: descubrir tu pasión, desarrollar tu talento y apostar por cosas grandes.

    A fin de cuentas, el tema no es cuánto te exige tu jefe, o cuánto te exige el mundo. LA MEDIDA DE LA GRANDEZA ES CUÁNTO TE EXIGES A TI MISMO.

    Al final de cuentas lo importante es que hagas las cosas con pasión o por lo menos con gusto. Sin importar lo que tengas que hacer, encuentra la forma de disfrutarlo y si no puedes entonces dale un vuelco a tu vida, no tienes porque aguantarte nada con tantas alternativas en el mundo.

  • Crónicas del genio que no recuerda la tabla de multiplicar y otras locuras. ¿Qué nos hace ser inteligentes?

    El señor José es una de las personas más inteligentes que conocí jamás. Era el vigilante de la Biblioteca Nacional que me recibía cada día en que iba a husmear entre los libros y esconderme para leer en las venerables escaleras del edificio. Era un hombre anciano, gordo y moreno, que sonreía mucho y además tenía un don extraordinario: sabía contar historias como nadie.

    Y era que José, era un narrador nato. Me gustaba muchísimo escucharle: tenía una capacidad extraordinaria para que cada cosa que decía, sonara maravilloso, vívido. En esas largas tardes de vacaciones de mi adolescencia, me encantaba sentarme en su escritorio, para que me contara sobre los fantasmas de Birongo, o los extraños aparecidos de Barlovento. Sus historias de miedo siempre eran muy sencillas, pero tan llenas de radiantes detalles que las amaba todas. Por ese motivo, me ofendí mucho cuando Luis, el bibliotecario, le llamó «analfabeta».

    —¡José es un genio! —le reclamé, molesta. Él dejó en la mesa los libros que le había pedido y me miró con la superioridad de sus veinte años y sus mejillas llenas de acné.
    —Es un tipo que no sabe ni escribir su nombre —me dijo, casi con crueldad—, le gusta contar historias y se las cuenta a todos. Eso no es un genio: le gusta hablar.

    Pensé en lo torpe que era Luis con las palabras, lo poco que sabia amarlas y respetarlas. No como José al menos. Y pensé de nuevo, en esa división tan clara y poco comprensible de los inteligentisimos y los estupidisimos, que parecía sobrevivir al colegio y su pequeño mundo insensato. ¿Quién podría decir quien era inteligente y quien no? ¿Era suficiente los símbolos en un papel? ¿Lo que podíamos concluir a partir de un examen cualquiera?

  • Historias de profesionales independientes: Jeroen Sangers

    Cuando más trabajo hay, más importante es parar un momento para pensar qué hay que hacer y qué no. Procuro reservar cada semana al menos una mañana para reflexionar, planificar mis proyectos y ser creativo. Es un tiempo en que estoy solo con mi bolígrafo y el bloc de notas y creo que es la mañana más productiva de la semana. En general, dedicamos demasiado poco tiempo a pensar.

  • La Relación Entre Liderazgo, Estrategia Y Ejecución

    Pero pasados unos días de esa presentación, la estrategia es olvidada, borrada por la avalancha de trabajo del día a día. Tienen x tareas que realizar en un plazo determinado y poco tiempo para pensar en estrategias.

    ¿Qué ocurre en estas situaciones? Obviamente que la estrategia se define, pero nadie la ejecuta (o al menos no de la forma correcta) ¿por qué? ¿qué ha pasado? Existe una desconexión entre el liderazgo, la estrategia y la operativa.

    “El equipo directivo y/o los mandos intermedios no han conseguido transmitir la estrategia, ni marcar las prioridades adecuadamente.”

Y por último, en esta navidad, los invito a expandir sus fronteras y a ver las cosas diferentes con curiosidad en vez de prejuicios, como dicen por ahí “no hay peor ciego que el que no quiere ver” y la tecnología aunque nos permite conectarnos a otras culturas y personas también nos encierra en nuestra propia realidad si no buscamos desafiar nuestras creencias constantemente.

“El resultado: acabas viendo solo los contenidos más acordes con tu forma de pensar, inmerso en tu burbuja de realidad.

Esto no es algo nuevo: la teoría de la comunicación hace años que nos explica que hay sesgos de atención selectiva y que consumimos los medios que refuerzan nuestra forma de entender el mundo. ¿O es que aún hay alguien que crea en la objetividad de los medios?”

Facebook y la victoria de Trump: ¿vivimos atrapados en una pecera?

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