Lo que le diga es mentira

Diseñando tu vida (Parte 1)

Me tope con las lecturas del curso de Dave Evans y Bill Burnett en Stanford sobre cómo aplicar el pensamiento de diseño (“design thinking”) para diseñar tu vida y me ha parecido una forma muy interesante de abordar este problema.

El pensamiento de diseño es un concepto ligado a los diseñadores y las metodologías que usan para solucionar problemas, las cuales se han adaptado a los negocios como una forma de crear productos y servicios que realmente satisfagan las necesidades de los usuarios de la mejor manera haciéndolos parte activa del proceso de creación.

Cada uno de nosotros tiene el potencial de lograr muchas cosas diferentes, hacer muchas cosas diferentes y ser diferentes versiones de la misma persona. Muchos de nosotros tenemos varias cosas que nos apasionan o por lo menos nos gustan o nos interesan así no los conozcamos en este preciso momento. Entonces, con tantas posibilidades, ¿cómo elegimos cuál de todas estas vidas vivir?, ¿cómo elegimos que camino recorrer?.

Dave y Bill trabajan con el mantra de que nunca es muy tarde para diseñar la vida que quieras, una vida que ames. No importa si estás recién saliendo de la universidad ó en tus 30-50 atrapado(a) por las decisiones que tomaste cuando joven ó en tus 60-70 pensando que hacer con tu vida después de haberte jubilado ó simplemente en un momento en que ya no te parece tan interesante lo que estás haciendo y quieres un cambio.

Este es un ejercicio que todos deberíamos hacer y que no es estático, porque probablemente en 10, 20 o 50 años nuevamente querremos o nos interesará un estilo de vida diferente.

En vez de preguntarnos ¿Qué quiero ser cuando sea grande? deberíamos adoptar la pregunta ¿Qué quiero ser a continuación mientras continuo creciendo?

En muchos casos, es mucho más difícil saber lo que se quiere realmente que lograrlo. Debido a que tenemos múltiples alternativas geniales, múltiples posibles versiones exitosas de ti mismo interesantes sufrimos de lo que se llama la parálisis de la elección ya que al no saber por donde empezar ni cómo elegir preferimos simplemente no hacer ninguna elección en muchos casos o escoger la primera que nos presentan, nuestros padres por ejemplo.

Lo que tiene diseñar tu vida es que los criterios de éxito son ambiguos y cambian con el tiempo, estos son los problemas más complejos, problemas como diseñar ciudades y productos son los que se resuelven con el “pensamiento de diseño”.

El pensamiento de diseño se basa en construirse el camino hacia la respuesta porque la solución no la vas a encontrar con lápiz y papel por más que eches fórmulas, analices y pienses, al final tienes que probar si realmente esa posible solución funciona o no funciona en el mundo real.

Empatía

Para empezar a diseñar tu vida Dave y Bill recomiendan empezar por generar “Empatía”, es decir, lograr entender realmente la situación actual. Esto no quiere decir estudios de mercados ni grupos focales, va más allá de eso, es necesario experimentar de primera mano lo que viven las personas dentro de su propio entorno de modo que se pueda entender mejor sus necesidades, problemas y deseos.

En este caso como estamos diseñando nuestra vida, la persona a la que debemos entender es a nosotros mismo por eso el primer ejercicio que proponen es crear tu propio mapa de energía. Para esto, necesitas una hoja en blanco donde vas a anotar las actividades que haces, solo una lista de actividades o tareas usuales y para cada ítem de la lista vas a anotar tu nivel de energía (en una escala de -10 a 10) una vez completas la actividad ¿te sientes energizado o como que tu energía se ha desgastado por completo?, ¿estás comprometido/motivado con esa actividad?, ¿la disfrutas?.

Puedes tomarte 15 minutos y hacerlo ahora mismo de memoria o si deseas una evaluación mucho más exacta puedes hacerlo durante una semana contando todas las actividades que haces en la misma. Por ejemplo, este es un ejercicio rápido de las principales actividades que hago en la semana aunque no está muy detallado:

Ahora, creo que vale la pena mencionar que el año pasado cambie de trabajo y pues disfruto mucho más de mi rol actual, mi oficina es muy tranquila y tengo un buen ambiente laboral aunque no estoy haciendo actividades que representen mayor reto, lo cual me costo mucho al principio pero he descubierto que se hacen entretenidas con buena música de fondo, además, esto me ha dado el tiempo para enfocarme en otras áreas de mi vida como dedicarme a planear mis viajes, estudiar por las noches cuando me interesa algún curso e ir a eventos de networking o conferencias gratuitas interesantes sin preocuparme por las tareas del día siguiente en el trabajo.

Sin embargo, cuando me toca ir a reuniones de trabajo aunque hay algunas que disfruto, hay otras que realmente siento que suelen ser una pérdida de tiempo y pues eso no me hace tanta gracia. En cuanto al ejercicio, me gusta mantenerme activa y lo disfruto pero hay días en que simplemente estoy muy cansada después de la oficina, mi ideal sería poder hacerlo temprano por la tarde pero por ahora hay un suplemento alimenticio natural que me ha ayudado mucho con la energía para los días que tengo gimnasio muy tarde.

Finalmente, este año estoy disfrutando escribir para el blog con las nuevas temáticas y formato que estoy llevando, además que tengo la posibilidad de escribir por las mañanas lo cual se me hace más placentero que cuando llegaba cansada por las noches y me tocaba escribir.

Como se ve, con este ejercicio rápido puedes empezar a identificar las áreas o actividades en las que tienes problemas ya sea porque realmente no te gustan o puede ser por la forma en que se ejecutan. Por ejemplo, si odias lavar los pisos y baños puede ser que haciéndolo con música se haga más divertido o puedes eliminar esa tarea contratando a alguien que lo haga por ti.

Igualmente, por ejemplo, en mi caso las reuniones son una molestia pero cuando son con gente de confianza a veces simplemente vamos a tomar un café y hacemos la reunión por fuera o sino, en lo posible, averiguo o planteo la agenda de antemano para preparar los puntos y acabar la reunión más rápido al ser más efectiva.

Definir el problema

Una vez haz identificado las áreas donde tienes potenciales problemas, debes elegir qué problema quieres tratar primero. Aquí hay una advertencia importante y es que no puedes solucionar un problema que no estás dispuesto a tener, es decir, si no aceptas que hay un problema o no piensas que haya un problema entonces pues simplemente no hay nada que arreglar.

Aquí cae mucha gente que se queja de su pareja, de su trabajo, etc. pero no hacen nada ni están dispuestos a trabajar en eso, solo se quejan una y otra vez. Esto es porque realmente la situación no es tan dolorosa o importante como para motivarse a cambiarla entonces lo único por hacer es simplemente dejar de quejarte porque igual no piensas hacer nada al respecto.

Puede que suene abrumador en un inicio si nunca antes te habías planteado la pregunta de ¿qué quiero para mi vida? pero identificando las posibles áreas de oportunidad es mucho más sencillo elegir por donde empezar, simplemente escoge alguna área donde el problema sea más claro o no tengas demasiadas restricciones para resolverlo.

Por ejemplo, algunas ideas de posibles problemas que puedes encontrar y plantearte resolver son:

  • No tienes mucho tiempo para tus hijos o tus hobbies.
  • No te sientes motivado de ir al trabajo.
  • Te gustaría cambiar de profesión.
  • Te aburren las clases o estudios.
  • Odias tener que hacer oficios en la casa.

Una vez tengas identificado el problema ahora ya puedes empezar a resolverlo y de eso discutiremos en el próximo artículo.

Lo importante es que recuerdes que la vida es una sucesión de momentos y depende de ti como los vivas, realmente no hay una fecha límite para lograr las cosas, la vida solo se trata de vivirla. Así que, enfócate en el progreso, lo importante es que sigas dando pasos en el camino y disfrutes del paisaje.

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