Lo que le diga es mentira

Atributos de un buen jefe

“Es solitario en la cima”, eso es lo que se suele decir y es cierto, después de todo a la cima solo llegan los que han ido más lejos que los demás. Tener un cargo de gerencia viene con mucha presión, no es una posición fácil pero es aún más difícil para las personas bajo su cargo si el gerente no sabe lo que hace.

Es increíble el impacto que tiene un jefe en el lugar de trabajo y aún así encontramos muchos gerentes que dejan mucho que desear. Aunque si es verdad que hay algunas personas que son líderes naturales, la gran mayoría de los jefes necesitan aprender cómo sacar lo mejor de sus empleados.

No por nada se ha hecho popular la frase: “la gente no renuncia a sus trabajos, renuncia a sus jefes” y es que ¿cuantos de nosotros no tenemos alguna historia de terror sobre soportar a un jefe desastroso?. En un estudio, se encontró que alrededor del 50% de las personas han renunciado a un trabajo por su jefe y debo admitir que me incluyo en esa estadística.

Un mal jefe no solo termina desmotivando a su equipo y causando baja productividad sino que además, en muchos casos, causa una alta rotación de personal en dicho departamento o área y de esto puedo dar constancia personal. Yo fui coordinadora, jefe de un equipo, por unos 4 años que fue cuando me interese por el tema de ¿qué hace un buen gerente?, ¿cómo motivar un equipo de trabajo?, etc.

De estas reflexiones he llegado a la conclusión que hay 4 características o atributos básicos que hacen y tienen los mejores jefes, tan así que son considerados verdaderos líderes por su personal.

1. Construyen equipos de alto desempeño

La idea de un equipo de trabajo es que todos trabajen junto para conseguir un objetivo, por tanto se gana cuando todos colaboran los unos con los otros. Las victorias no son del líder o de alguien en específico sino de todo el equipo.

Para esto, los buenos jefes promueven un ambiente laboral colaborativo donde todo el equipo este dispuesto a ayudar a sus compañeros con el fin de alcanzar los objetivos del área pero a la vez, en segundo plano, quieres tener un ambiente competitivo donde todos se motiven a ser mejores con el tiempo.

Este ambiente laboral lo generan gracias a los siguientes 3 atributos que mencionaré más adelante. Sin embargo, lo otro que creo que es interesante es lo que los buenos jefes buscan en sus empleados: no solo que sean capaces de realizar su trabajo (habilidades duras, específicas de la profesión) sino habilidades más generales como la creatividad para resolver problemas y pasión por lo que hacen que es el ingrediente clave de las personas pro-activas.

2. Son facilitadores

El jefe debe trabajar tanto para la empresa como para su equipo, el jefe es el responsable de que su equipo haga un buen trabajo y por lo tanto es parte de sus responsabilidades preguntar ¿qué puedo hacer por ustedes para que hagan un mejor trabajo?.

El jefe está para facilitar el trabajo de su equipo y eliminar obstáculos que impiden que se hagan las tareas pendientes. Por ejemplo, mi jefe actual cada vez que me ve que estoy bloqueada o no logro avanzar con un proyecto me dice ¿qué necesitas que haga para solucionar esto o con quién necesitas que hable para que te entreguen lo que requieres?.

“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros.”

– Lao Tzu, filósofo chino

Yo solía tener un lema en un post-it pegado en la pantalla de mi computador que decía “Be a shit umbrella“, que traduce algo como “Sé un paraguas contra la mierda” y que básicamente quiere decir que yo era la persona que debía recibir toda la “mierda” corporativa para que mi equipo estuviera protegido y pudieran concentrarse en su trabajo. Es decir, mi labor era la de lidiar con cosas como las malas decisiones que a veces se tomaban por las directivas superiores (era mi trabajo negociar con las directivas si sus decisiones perjudicaban a mi equipo y no iban en pro de la compañía), gestionar el cambio (era mi trabajo lidiar con todas las nuevas solicitudes y cambios en un proyecto, negociando fechas realistas y manejando las expectativas de los interesados), cacerías o búsquedas de culpables (era mi trabajo asumir la responsabilidad por las cosas que salieran mal y que estuvieran relacionadas con nuestro trabajo) para que mi equipo solo se tuviera que concentrarse en hacer sus tareas.

Lo anterior no implica que tu equipo nunca se enterará de nada sino que tú, como jefe, eres el responsable de filtrar las estupideces y el caos general del día a día y solo transmitir las cosas útiles como las críticas constructivas y la traducción de necesidades de los grupos de interés en tácticas o planes de acción, entre otras.

3. Son mentores

“Si tus acciones inspiran a los demás a soñar, aprender y hacer más; eres un líder.”

– John Quincy Adams

Los buenos jefes y líderes, gastan parte de su tiempo inspirando a las personas de su equipo para que sientan que ellos realmente pueden conseguir todas las metas del equipo y que pueden resolver los desafíos más grandes que tenga el equipo. Los inspiran a través de una constante comunicación auténtica complementando sus fortalezas y resaltando los logros de su equipo a los demás departamentos de la empresa, infundiendo confianza en cada persona de su equipo.

Adicionalmente, debe ser un buen mentor, alguien que esté continuamente interactuando con su equipo y que no solo exploten su potencial en el trabajo del día a día sino que apoyen la visión de carrera profesional que tienen sus empleados. Un jefe que sepa que a su empleado le gustaría aprender sobre inteligencia de negocios y logre colocar a ese empleado en un proyecto relacionado, se habrá ganado su confianza y lealtad.

Parte de su misión es ayudar a que su equipo se vuelva cada vez mejor, que logren cosas que no creyeron posible. La peor excusa que he escuchado son los jefes que dicen “yo no invierto en mi gente porque después consiguen un empleo mejor y se van” y si, el resultado de invertir en las personas muchas veces es que sus carreras se aceleran y otras empresas estarán interesadas en ese talento pero eso esta bien, un buen jefe NO teme dejar ir a buenos talentos, es mejor dejar ir a un empleado que te ha dado varios años al 100% de su potencial que quedarte con un empleado mediocre toda la vida.

Los buenos jefes se ganan el respeto de sus empleados al reconocer cuando hacen las cosas bien y hacer críticas constructivas en privado cuando se requieran. A veces, incluso, solo estar disponible para las personas de tu equipo e interesarte por su futuro es suficiente.

4. Tienen visión

“El liderazgo es la capacidad de traducir una visión en una realidad.”

– Warren Bennis

La principal razón de ser de un posición de gerente es alinear al equipo de trabajo. Los empleados en general quieren hacer algún impacto con su trabajo y es la labor del jefe comunicar de manera clara la visión y razón de ser del trabajo del equipo dentro de la organización, es decir, todos los miembros del equipo deben tener claro como sus tareas del día a día y los proyectos en ejecución aportan a la misión global de la organización.

Esto se hace mediante la definición clara de responsabilidades y metas para cada persona que compone el equipo de trabajo, explicando el por qué de las tareas y proyectos que deben llevar a cabo.

“Un líder es aquel que conoce el camino, hace el camino y muestra el camino.”

– John C. Maxwell

Adicionalmente, los mejores gerentes son conocedores de su industria, por lo que pueden detectar tendencias importantes para la planeación de largo plazo, y de su negocio, teniendo un claro entendimiento de cómo se crea valor en la organización y cómo se pueden entregar resultados. Esto, se ve en la priorización que hacen los jefes de las tareas y proyectos que gestiona el área así como con la mejora continua de los procesos y prácticas en su departamento.

Ahora, ¿Cómo se puede aplicar esto de forma práctica en una organización? bueno pues, aquí les traigo algunas ideas:

  • Empezar a hacer reuniones con el equipo y reuniones 1 a 1 para dar retro-alimentación a los empleados: decir que se puede mejorar, cómo y por qué es importante mejorarlo, así como, resaltar lo que están haciendo bien y lo que funciona en el equipo.
  • Ofrecer oportunidades dentro de lo posible para que los empleados obtengan experiencia en lo que les interesa con nuevos proyectos, ya sea que participen como un asesor o asistente si a la persona le interesa aprender del tema.
  • Usar prácticas como la de scrum y en una reunión muy rápida preguntar frecuentemente a los empleados ¿en donde están bloqueados? o ¿con que tareas no pueden avanzar? con el fin de ayudar a facilitar el trabajo del equipo.

    Por ejemplo, además del seguimiento diario, yo hacia una reunión semanal de 20 minutos para asegurar que todos estuviéramos en la misma página y revisar por que no se había avanzado en ciertas tareas de tal forma que se identificaran los obstáculos y discutiéramos posibles soluciones.

  • Discute con el equipo los beneficios que hay detrás de los proyectos nuevos del área, no les digas solo el cómo deben hacer el proyecto sino también el por qué, ¿cuál es la importancia de hacerlos?.

    Igualmente, cuando hay cambios de prioridades, comunica claramente porque la nueva tarea es más importante que la tarea o proyecto pospuesto. Esto hará que tu equipo aprenda a identificar con el tiempo, las actividades y proyectos que realmente agregan valor de acuerdo a los criterios y visión que tengas del departamento.

  • Hazles saber honestamente que si hay alguna sugerencia o retro-alimentación que quieran compartir contigo, que estás feliz de escucharla.

    Y si te hacen alguna sugerencia, realmente haz algo al respecto o discute francamente porque no puedes aplicarla (en algunos casos, teniendo claras las limitaciones, tu equipo es capaz de hacer mejores sugerencias).

  • Apoya iniciativas de capacitación o provee espacios para que tu equipo pueda aprender y mejorar.

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