Lo que le diga es mentira

5 Lecciones de negocio del Lobo de Wall Street

Lo único que está entre tu meta y tú, es la historia que te sigues contando a ti mismo de por qué no lo puedes lograr

* Imagen encontrada en El124

Este fin de semana me vi “El lobo de Wall Street”, película basada en la vida de Jordan Belfort y su historia camino al éxito y posterior caída en el mundo de los negocios.

Debo admitir que no es una película para todos al ser muy gráfica. Sin embargo, detrás de la vida excesiva de un millonario y sus actividades ilegales, hay un grupo de lecciones de ventas y negocios muy interesantes.

1. Oferta y demanda

En la película, Leonardo Di Caprio (Jordan), le enseña su primera lección a su equipo de ventas al sacar un bolígrafo y decir “véndeme este bolígrafo”.

Como se ve en la escena, luego de varios intentos, uno de los personajes toma el lapicero y le pide a Jordan que escriba su nombre en una servilleta. Dado que Jordan no tiene con que escribir y debe pedir por un lapicero, se hizo la venta.

Lo que paso es que el personaje, reconoció una necesidad, Jordan quedo sin bolígrafos y creo una urgencia al pedirle que escribiera su nombre. En ventas, estas dos cosas son claves, reconocer una necesidad y crear un sentido de urgencia para convencer a alguien que debe comprar ese producto.

Jordan hacia un gran trabajo con su discurso, pintándole a sus clientes grandes posibilidades si le compraban y creando un sentido de urgencias mencionando que era una oportunidad única y un negocio que podía perder si el cliente se lo pensaba dos veces.

2. La percepción lo es todo

Algo que Jordan sabia hacer muy bien era venderse a si mismo, tanto para buscar trabajo como cuando empezó su propio negocio para venderse a sus clientes.

Siempre vístete para el trabajo que quieres, Jordan actuaba como un profesional serio y una persona de poder y la gente lo veía como una persona exitosa y segura de si mismo. Decide como quieres que otros te vean y luego preséntate de la forma adecuada para que te vean tal cual quieres.

La clave para que te compren es dar confianza. Tus clientes no te conocen ¿cómo haces que confíen en ti? En la película el equipo que Jordan armo sonaba como gente seria y profesional y además, pedía una pequeña compra de muestra para que el cliente no sintiera que el negocio era de alto riesgo.

En una entrevista de trabajo, ¿como haces que confíen en ti?, vístete de forma profesional, habla de forma segura y cuenta alguna historia que resalte tus logros, éxitos, problemas que hayas resuelto, responsabilidades y resultados, en fin, tu habilidad de hacer el trabajo bien.

3. Entrena a tus empleados y manténlos feliz

Gran parte del éxito de Jordan es la lealtad y determinación de sus empleados porque sin ellos, su empresa no hubiera podido crecer tan rápido. Jordan demostró que se puede moldear gente ordinaria y convertirlos en profesionales exitosos.

Es importante como gerente y líder entrenar a tu equipo de la manera correcta. Jordan logró transformar gente que ni siquiera había terminado la universidad en vendedores efectivos. Sus empleados tenían claro lo que se esperaba de ellos y recibían un entrenamiento inicial de como vender acciones a su mercado objetivo.

Contrata a la gente correcta, no necesariamente la más experimentada, y muestrales que es lo que quieres de ellos. Puede que contratar basado en potencial te tome un poco de tiempo para hacer que los empleados despeguen pero es una inversión que vale la pena cuando se piensa en el futuro éxito de una empresa.

Adicionalmente, Jordan celebraba sus victorias con su equipo y los incluía en su éxito. Trabajadores felices son buenos y leales trabajadores.

4. Visión

Más que colocarte metas y objetivos de forma constante, mira hacia el futuro y trata de imaginar que es lo que quieres realmente ¿como te imaginas el mundo diferente al que vives ahora?. Ten una visión en tu mente y deja que está lidere tus decisiones.

Una vez tengas claro que es lo que quieres lograr en tu vida, identifica estrategias que te ayuden a llegar hasta esa visión que tienes.

Jordan, tenia muy claro que quería ser un millonario y decidió por esa razón dirigirse a Wall Street donde mucha gente hacia y perdía dinero rápido. Luego, de perder su trabajo decidió seguir intentando en el mundo de las ventas cuando llego a una empresa que vendía acciones por centavos y al detectar una buena oportunidad de negocio decidió expandirse para crear su propia empresa.

Empieza, en su empresa, con las acciones de centavos vendiendo al por mayor a la gente del común. Luego, decide enfocarse en clientes con mayor capital pero sabe que al cambiar su mercado objetivo, estos clientes no caen por el típico discurso de ventas. Así, Jordan, crea una estrategia diferente para capturar a los multimillonarios y la cambia hasta perfeccionarla.

“Si quieres ser millonario, nunca te rindas. La gente tiende a darse por vencida. Si tienes persistencia, estarás por delante de la mayoría de las personas. Más importante, aprenderás. Cuando haces algo, puedes fallar pero no porque eres un fracaso sino porque aún no haz aprendido lo suficiente. Hazlo de forma diferente cada vez y un día, lo harás de forma correcta. El fracaso es tu amigo.”

– Jordan Belfort

Sigue adaptándote de acuerdo al mercado, imagina cual es el futuro y lo que debes hacer para llegar hasta ahí.

5. El último fin no puede ser el dinero

La codicia de Jordan pudo ser su gran perdición, al querer conseguir tanto dinero como pudiera y de la forma más rápida posible, hizo muchos negocios ilegales y también le impidió retirarse con sus ganancias a tiempo.

Si el dinero es el factor clave, no podrás construir un negocio que sea sostenible en el tiempo porque se pierde el respeto por tus clientes y se puede caer en el “camino fácil” cometiendo actividades ilegales.

Así que piensa claramente en ¿para qué quieres el dinero? ¿viajar? eso se puede hacer consiguiendo un empleo en una empresa con varias sedes o tal vez en una empresa con buenos beneficios que te permita viajar 1 o 2 veces al año en unas buenas vacaciones, en fin,… existen muchos caminos hacia un mismo destino.

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